C. de la Purísima Concepción

Panorámica de San Martín y Portacoeli.

CONVENTO DE CONCEPCIONISTAS.

        Poco después que el convento de San Francisco, a mediados del siglo XVI, se levantaría el Convento de la Purísima Concepción, de religiosas concepcionistas, y del que sólo sabemos que se encontraba próximo a la desaparecida puerta occidental del recinto amurallado, la llamada de Portacoeli o Portaceli.

          D. Francisco de Monroy y Sandoval, sobrino de Don D. Rodrigo Jerónimo Portocarrero y Osorio -4º Conde de Medellín- y su esposa Dª Constanza de Morales  edifican la Iglesia y Convento de Religiosas de la Purísima Concepción. En el año 1551 tres religiosas comienzan a observar vida recogida en este Convento.

          La Iglesia del Convento tenía puerta independiente a la calle, altar mayor y dos laterales. En uno de ellos había una imagen de Jesús Crucificado que fue profanada, partiéndola en dos, durante la ocupación francesa.  En el interior del convento había "buenos claustros, muchas y espaciosas habitaciones, dos magníficas cisternas que se comunican una con otros, a donde iban a parar todas las aguas pluviales del edificio y además una buena cerca o huerta;" (Rodríguez Gordillo, 1916: 158)

          En la iglesia había, además del Cristo Crucificado, una imagen pequeña de la Purísima Concepción y otra de San Antonio de Padua, que fueron llevadas a la Iglesia de Santa Cecilia tras la destrucción del Convento. Las imágenes de Ntra. Sra. del Pilar y Ntra. Sra. de la Aurora pasaron a capillas particulares.

         El convento tenía capacidad para unas cincuenta monjas, acercándose a ese número el año de 1645.  Para sostener tan numerosa comunidad se había dotado al Convento con suficientes rentas. Gran parte de ellas habían sido cedidas por Doña Beatriz Pacheco y Portocarrero (que fue abadesa el año 1612) y comprendían casas, tierras y huertas en Miajadas, Trujillo, D. Benito, Magacela, Mengabril, Valdetorres, Manchita, Cristina, Guareña, la Haba y Alange. Posteriormente el número de monjas se fue reduciendo, quedando en 1803  catorce religiosas, cuatro de ellas de velo blanco.

         Convento e Iglesia se conservaron desde su fundación en muy buen estado, pero con motivo de la ocupación francesa quedó prácticamente destruido, renunciando las religiosas a su reparación, por lo costosa que resultaba. Para poder reunirse en Comunidad compraron una casa en la calle "Herradores", esquina a San Francisco. En esta casa continuaron viviendo hasta "bastantes años después de la exclaustración".

                 Rodríguez Gordillo (1916:150) detalla, que desde el año 1823, se hallaba en poder de estas religiosas una Custodia, un cáliz sobredorado y una patena, que anteriormente estuvieron en el Convento de San Francisco, y que pasaron a este Convento, por ser "alhajas del Excmo. Sr. Duque de Medinaceli", heredero de los Condes de Medellín. La custodia pasaría a la iglesia de Santa Cecilia y el cáliz a la parroquia de Santiago de Miajadas.

         En el lugar del Convento, Iglesia y Huerta se construyó, en el año 1888, un edificio y un Oratorio público, dedicado a la Purísima Concepción, con idea de que sirviera como Hospital. 

Imágenes

Panorámica de San Martín y Portacoeli. Portacoeli (Portaceli) desde el puente.
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